miércoles, 20 de mayo de 2015

Las reminiscencias del campeón (Adaptación de "El Oro y la Oscuridad" de Alberto Salcedo Ramos)

Por: Daniel Felipe Builes Ospina


Resultado de imagen para kid pambele el colombianoTodavía me acuerdo de ese negro alto, de mirada penetrante que te acecha al momento en que lo reconoces, Peppermint Frazer, y de cuando combatimos el 28 de octubre del ‘72. Valía la pena intentarlo, y ¿Por qué no?, si ya había vencido los mejores rivales del mundo y era el momento de que el campeón panameño jugara de local y me enseñara de que estaba hecho.

Me acuerdo de cada una de mis peleas como si estuvieran grabadas en las palmas de mis manos, como las líneas que dictaminan el futuro; y de mis rivales, lo recios que parecían hasta que mis devastadores jabs y uppercuts los rozara siquiera, entonces llegaba el momento del grito del locutor ensordeciendo la multitud con mi galante apodo “Kid Pambelé”. Siempre amé la palabra ganador, será por mi pasado duro y mis ganas de sobresalir en una sociedad que me tomara en cuenta, a la que pudiera brindar algo más que una encerada de zapatos o una caja de cigarrillo contrabandeado, y eso pensaba brindarles aquel 28 de octubre de 1972 en el Gimnasio Nuevo Panamá, donde me enfrentaría a Peppermint Frazer.

Cuando el combate empezó, se me viene a la mente todo lo que experimenté más nada de aquello parecido a los nervios, solo hambre de victoria y ganas de asestarle un buen golpe a ese negro alto de buenos movimientos; y cuando llegó el momento, eso hice, le pegué un golpe lo suficientemente duro como para sacarle el protector bucal, cual fue a dar en la lona. La mirada quebrada de Frazer y la confusión que le daba el gateo al que su rival lo había forzado, me decía algo que todos los colombianos incluso hoy recuerdan, ¡Primer campeón mundial de boxeo, Antonio Cervantes, Kid Pambelé!

Y sigo siendo el campeón, Señor Salcedo Ramos, usted que hoy viene a preguntarme en esta cafetería sobre mi vida personal, más bien yo le pregunto a usted, ¿Cuáles platos rotos?, ¿Cuál anillo empeñado?, a mí no me importan nada de esas cosas ni me acuerdo de ninguna de ella, desista de su preguntadera por lo personal, y vanagloriémonos de tener a un símbolo mundial como yo sentado en este negocio tomando tinto, porque al fin y al cabo eso no se ve todos los días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario